13. El aminoácido llamado lisina, uno de los componentes fundamentales de las proteínas, puede inhibir el crecimiento de los virus herpéticos que ocasionan las aftas y los llamados “fuegos”. En un estudio de la Universidad de California, en Los Ángeles, 43 de 45 personas cuyas edades variaban entre los 4 y los 60 años y que presentaban con frecuencia úlceras recurrentes, dejaron de padecerlas después de recibir lisina en dosis de 300 a 1200 mg diarios. Este aminoácido no es un remedio; sólo reprime a los virus. Y es necesario, llevar, al ingerirlo, una dieta con bajo contenido de arginina (otro aminoácido cuyas fuentes principales son el chocolate y las nueces).
14. Primero el frío y después el calor. Esta es la mejor regla para tratar las luxaciones, torceduras y otras lesiones. Cuando se aplica de inmediato, el frío (agua helada, bolsa de hielo o toalla mojada) tiene varios efectos positivos: alivia el dolor, reduce la hinchazón y los espasmos, y relaja los músculos.
15. El calor (agua o compresa calientes), aplicado después de que ha cedido totalmente la inflamación causada por una lesión, ayuda a calmar el dolor y los espasmos y facilita la curación al hacer que aumente la circulación de la sangre en la parte dañada. Sin embargo, cuando se aplica inmediatamente después de un accidente, puede acrecentar la inflamación y originar el sangrado.
16. El exceso de sal puede provocar insomnio. En cierto estudio, pacientes hospitalizados que recibían tratamiento contra el insomnio durmieron más y mejor cuando se redujo su consumo de sal. Cuando este volvió a su nivel habitual, los sujetos recayeron.




Comentarios recientes