Por David Reuben
- Use un filtro solar con FPS de alto grado. En todos los meses del año, cada vez que salga usted al aire libre -ya sea a caminar diez minutos o a trabajar toda la tarde en su jardín-, aplíquese abundantemente un filtro solar para bloquear los rayos de sol intensos. Y para mayor seguridad, re aplíqueselo varias veces a lo largo del día y después de nadar o de traspirar. (Recuerde que, incluso en días nublados, usted puede recibir hasta un 75 por ciento de la radiación solar que produce cáncer).
- Protéjase los ojos. Siempre que salga al aire libre, use gafas que bloqueen la luz ultravioleta, o lentes graduados que tengan un recubrimiento que también proteja de los rayos ultravioleta. Las gafas de sol también ayudan a proteger el área alrededor de los ojos.
- Póngase ropa protectora. Una playera de algodón, de tejido cerrado, filtrará la mayor parte de la radiación ultravioleta. Cuanto más cerrado sea el tejido de esta prenda, protegerá más eficazmente. No use telas de poliéster de tejido abierto, las cuales dejan pasar muchos rayos ultravioleta.
- Esté alerta a los cambios que presente su piel. Si nota usted alguna alteración, consulte inmediatamente al médico. Aunque el cáncer cutáneo es el más común, también es el más curable… siempre y cuando se detecte a tiempo. Menos del dos por ciento de las personas que padecen cáncer de las células escamosas o basales mueren a consecuencia de esta enfermedad. El melanoma maligno es más grave; por tanto, atiéndase cualquier lunar oscuro.
- No olvide proteger a sus hijos. Protéjalos siguiendo los cuatro pasos que hemos explicado. Los niños absorben una gran proporción de toda la radiación que recibirán en su vida antes de cumplir los 18 años. Y al parecer, quienes han sufrido varias quemaduras de sol graves en la niñez tienen mayores probabilidades de contraer melanomas malignos en una etapa posterior de su vida.



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