Por Maureen y Timothy Green
El reflorecimiento del Covent Garden culminó en el verano de 1980 con la apertura del edificio central del mercado, de hierro fundido y techo de vidrio, diseñado por Charles Fowler en 1830 (…) En el interior de esa “perla de la corona londinense”, como ha sido apodada la estructura, se encuentran siete nuevos locales para comer -fuera de los cuales, desde el desayuno hasta la cena después del teatro, los parroquianos pueden pasearse protegidos de la intemperie por este techo de vidrio de más de media hectárea de la época de la reina Victoria- y 38 pequeñas tiendas en elegantes galerías que, entre otras cosas, venden antiguas casas de muñecas, chocolates caseros, pastelería danesa, hierbas medicinales, cerámica y perfumes.
Los 8.000 metros cuadrados que abarcan el edificio del mercado y la plaza adyacente son propiedad del Concejo del Gran Londres, que además conserva la autoridad respecto a la panificación y decide quiénes están habilitados para establecerse en toda la zona en desarrollo. La atracción de Covent Garden para hombres de negocios sagaces es fácil de explicar. El Garden es hoy el lugar de moda para ir a comer. Allí se puede encontrar un restaurante de comida africana, otro de cocina brasileña o de la escuela clásica china.
Tampoco faltan lugares que sirven comidas sencillas como costillas de cerdo, carne picada y pizza. Pintores, fotógrafos, diseñadores y agencias de publicidad, así como editores en libros, han establecido domicilio en este colmenar de calles abarrotadas.



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