No son necesarios más que treinta minutos a la semana para tener unos pies bonitos. El programa de cuidados empieza por el corte de uñas con unos alicates especiales. En caso de que no tenga y las uñas no sean muy gruesas, puede utilizar unas tijeras para uñas. Al contrario que las de los dedos de la mano, se cortan rectas y muy cortas. Las uñas de los pies con forma ovalada pueden crecer por los lados, lo que resulta bastante doloroso, porque se clavan en la carne.
Luego se liman con una lima normal para que no se enganchen en las medias. Acto seguido se introducen los pies en agua tibia durante cinco minutos para que se ablande la piel de los talones y de la planta del pie y pueda frotarse con una piedra pómez. Las limas para durezas se utilizan con los pies secos, pero hay que tener cuidado y no limar demasiada piel, porque crecerá con más fuerza y vigor.
Antes de empezar, coloque a mano todos los utensilios necesarios para arreglarse los pies
Las cutículas de los dedos de los pies son más duras que las de las manos, por lo que siempre debe utilizarse quitacutículas. Se procede de la misma forma que si se tratara de las manos, retirando los restos de cutícula con un cepillito de uñas. Para esmaltarlas hay que tener en cuenta unos cuantos puntos importantes: para poder llegar bien a cada una de las uñas sin que se corra el esmalte, introduzca entre los dedos unas esponjitas de goma espuma que mantendrán los dedos separados (se venden en las perfumerías).
Una vez seco el esmalte, aplique cremas a los pies. Existen unas especiales que refrescan, evitan el mal olor y no resecan la piel. Además, activan la circulación de la sangre. Si no tiene este tipo de cremas en casa, utilice una loción para todo el cuerpo o una crema de uso general.
Tomado de “El Libro de Oro de la Belleza” por Petra Schürmann



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