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La piel: los diferentes tipos

La piel: los diferentes tipos

¿Es más o menos grasa su piel? ¿Tiene espinillas? ¿Tiende a la sequedad? Para determinar qué tipo de piel es el suyo, puede hacerse una sencilla prueba. Lávese la cara por la noche, con agua y jabón, y luego no se aplique crema. A la mañana siguiente, obsérvese la piel bien a la luz pasándose los dedos, limpios, por ella. De esta manera es fácil ver qué partes del rostro producen grasa por sí mismas y cuáles han quedado más tersas.  

Piel seca:

pielseca La piel: los diferentes tipos

Aspecto fino, de poros pequeños y frágil.

Tras lavarse con jabón normal, se queda tensa.

Tiende a formar escamas con facilidad.

Se arruga fácilmente.

Tiene poquísimas impurezas.

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Piel grasa:

pielgrasa La piel: los diferentes tipos

Poco después de haberla limpiado ya muestra un aspecto grasiento.

Está llena de poros grandes y mal irrigada.

Está llena de impurezas.

Las arrugas tardan en formarse.

 pielmixta La piel: los diferentes tipos

Si la piel muestra características tanto grasas como secas, es que se trata de un tipo mixto: la frente, la nariz y la barbilla serán grasos mientras que las mejillas tendrán tendencia a la sequedad. Si la piel es áspera y a pesar de ello se forman cúmulos de grasas que cuesta mucho quitar, se trata de una piel grasa-seca o seborréica. La piel segrega mucha grasa, pero ésta no consigue llegar a la superficie. De todas formas es necesaria una cierta película de grasa sobre la piel, para protegerla de las influencias exteriores, como el frío o el calor. Por ello, la piel se recubre de una capa córnea, gruesa, que es lo que a simple vista vemos como piel gruesa y llena de poros.

Piel sensible: Suele tener las mismas características que la piel seca, pero reacciona a estímulos tanto externos como internos, con picores, ardor, manchas rojas o pequeñas espinillas. Suele tender a las alergias.

Piel llena de impurezas: Es debida a muchos motivos: mala alimentación, infecciones de la boca y de la cavidad bucal, alteraciones del intestino, stress, una falta de higiene o desconocimiento de cómo limpiarla. Con una limpieza adecuada y una buena alimentación vuelve a tener su aspecto normal.

Tomado de “El libro de Oro de la Belleza” de Petra Schürmann

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