Parece ser que el sufrimiento que tiene el pueblo de River Plate, que el domingo perdió la categoría a la 2da división del futbol argentino, no tiene fin. A las primeras horas del Lunes, su actual entrenador, Juan José López, había renunciado al cargo, mucho se hablo del posible nuevo técnico de la institución de Núñez, primero había asomado Ramón Díaz, un referente histórico del club, pero como toda novela, el final más inesperado, o no tanto, recayó en el ex jugador Matías Almeyda, que según informo el presidente del club Daniel Pasarella será el nuevo técnico de River para encarar esta nueva categoría.
Pero nunca nada fue color de rosa hace muchísimo tiempo y esto se vio reflejado primero el miércoles pasado cuando barras bravas infiltrados ingresaron al estadio de Belgrano de Córdoba para agredir a los jugadores, y luego el domingo cuando después del pitazo final del árbitro, la parcialidad local de River realizo destrozos varios en las inmediaciones del club y en sus alrededores, saqueando comercios y enfrentándose con la policía dando fin a un domingo colmado de violencia por todos lados.
Y cuando parecía que todo se empezaba a reanudar, nuevas denuncias por parte del árbitro Sergio Pezotta salieron a la luz, donde se supo que el árbitro fue amenazado en el entretiempo por un grupo de barras que ingresaron a su vestuario en complicidad con los dirigentes del club y la seguridad misma de la institución, en las últimas horas estarán saliendo a la luz videos incriminadores que dejaran un saldo muy negativo para River si esto se comprueba ya que se estudia la clausura del estadio por 20 fechas y la quita de 18 puntos para el comienzo de la nueva temporada en la B nacional.

Foto: www.infobae.com