En mi opinión, la conducción automovilística moderna requiere de más, de no menos, señales manuales, y nuestro puñado de centelleantes luces preventivas e indicadores no basta para comunicar todo lo que hoy desearíamos expresar. Propongo, pues, que las siguientes señales manuales sean adoptadas de inmediato por los automovilistas:
Sacar la mano por la ventanilla y girarla en dirección opuesta a las manecillas del reloj. Eso no sólo indica que va a dar la vuelta a la izquierda. También significa: “Acabo de adquirir este auto y aún no me familiarizo con los controles. Hasta que localice el indicador de dirección, usaré la mano para avisar que voy a dar vuelta a la izquierda”.
Señalar vigorosamente hacia el pavimento. Esto quiere decir: “Lo siento, pero no estoy abandonando este espacio; solamente estoy tratando de estacionarme como es debido”.
Ponerse de pie y golpearse la cabeza contra el techo, a 80 k.p.h. Significa: “Se me acaba de caer un cigarrillo encendido entre las piernas”.
Sostener en alto un casete y agitarlo de un lado a otro. Querrá decir: “Me dispongo a cambiar la cinta de mi casetera (bueno; si tiene radio con CD o DVD, pues haga lo mismo con un CD o DVD). Manténgase alerta durante el próximo kilómetro, pues haré virajes bruscos y conduciré peligrosamente”.
Menear la cabeza con violencia y sonreír mucho; reír incluso. Con esto hará saber: “Ya sé que toqué el claxon. Comprendo que piense que lo hice para molestarlo. Entiendo que está enojado. Pero, por favor, créame que esto ocurrió impensadamente. No tome represalias. Gracias”.
Miles Kington, en el Times de Londres


Comentarios recientes