Por Edwin McDowell
Mientras casi toda la ciudad duerme, la estación de Desamparados, en Lima (Perú), bulle de actividad. Mucho antes de la salida del Ferrocarril del Centro, indios cubiertos con ponchos, soldados peruanos con uniforme verde y turistas de más de una docena de países, hacen cola para comprar los billetes. De los 450.000 pasajeros que toman el tren cada año, alrededor de una tercera parte está compuesta...