De coles y de otras cosas
Las coles de Bruselas, la coliflor, el brócoli, el repollo y los nabos contienen compuestos que también producen sulfuro de hidrógeno. Por tanto, los aromas pueden ser desagradables en las casas donde se acostumbra comer estas verduras. La mejor defensa es cocerlas con rapidez. Use mucha agua hirviendo para que vuelva a hervir poco después de meter los vegetales en ella.
Espagueti pegajoso
Al cocinar pastas se corre el riesgo de que se peguen. Esto sucede cuando el almidón se separa de la pasta y, al enfriarse, queda convertido en pegamento. Una solución es remojar en agua caliente la pasta ya cocida. Hay otros dos remedios. Primero, usar una gran cantidad de agua para cocer; así, el almidón desprendido se distribuirá en un mayor volumen de líquido y quedará menos en la pasta. Segundo, agregar al agua una cucharada de aceite, margarina o alguna otra grasa, que recubrirá los cilindros de pasta para que no se peguen; además, ayudará a evitar que forme espuma.
Para los(as) aficionados(as) al ajo
El ajo posee una sustancia química, la aliína, y una enzima, la alinasa. Siempre que ambas se ponen en contacto producen el “sabor de ajo”. Sin embargo, normalmente las membranas celulares impiden tal reacción, que sólo ocurre cuando se suprime esta barrera membranosa. Lo anterior significa que podemos controlar el sabor del ajo destruyendo las membranas en mayor o menor medida (dominando nuestro entusiasmo al picar o triturar los dientes de ajo) según el sabor deseado.
También con el cocimiento se puede aminorar la intensidad del sabor, pues se reduce al mínimo la reacción enzimática. Una reacción enzimática semejante se lleva a cabo en las cebollas, y hace funcionar los conductos lagrimales. Como las moléculas que producen el llanto son solubles en agua, si usted corta las cebollas bajo el chorro de agua dichas moléculas se disolverán y no llegarán a sus ojos.



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